Editorial Xamezaga

Catalogo de Obras 1.100

La Memoria de los Vascos en Venezuela, 500 años


Un Dialogo de Emigrados - Vicente Amezaga Aresti 


DIALOGO DE EMIGRADOS

BETILLUN- Sí, amigo Ortzargi; tenía toda la razón José de Maistre cuando escribía aquello: "Los emigrados no son nada; los emigrados no pueden hacer nada". Es decir, aplicándonos el cuento: no somos nada, no podemos hacer nada.

ORTZARGI.- Demasiado rotunda la frase para que sea enteramente cierta. La verdad es, Betillun, que poseemos la más formidable de las armas: el amor. Porque creo que amamos a la patria con un amor que difícilmente pueden igualar los que en ella viven.

BETILLUN.- Presunción y engaño, Ortzargi. Presunción en lo de creer que somos algo así como los caballeros andantes de la Patria. Y engaño profundo, de otra parte, porque si es verdad que amamos a la Patria en lo que ésta tiene de eterno —y no te negaré que esto sea lo más importante—, hay engaño en nuestro pensar porque la patria que dejamos hace veinte años, amigo Ortzargi, no es la misma de hoy. Los que están allí la pueden amar mejor porque la ven y palpan todos los días, mientras que nosotros al pensar en la patria, y qué triste es esto, amigo Ortzargi, ponemos nuestro corazón en muchas cosas que ya dejaron de ser para siempre.

ORTZARGI.- Eso, Betillun...

BETILLUN.- Sí, Ortzargi. "Panta reí", que decía el viejo Heráclíto. Tbdos los días mueren cosas que una vez nos parecieron connaturales con la Patria, y todos los días nacen otras que con el tiempo se van convirtiendo en sustancia suya. Y es preciso estar presente, allá en la tierra para tomar el pulso de unas y otras y poder valorarlas bien. Cada generación se sitúa frente a la vida: hereda mucho de la que le procedió y lega otro tanto a la que ha de seguirle. No hablemos nada del movimiento de las ideas: son como vestiduras del espíritu que pasan de moda como las del cuerpo. Hasta lo que parece más inmutable cambia. ¡Qué cosas más interesantes leía el día pasado sobre la transformación del paisaje en Guipúzcoa!

ORTZARGf.- Pero son cambios que no alteran la sustancia. Que un bosque de pinos ocupe el lugar de uno de robles o hayas podrá parecemos una usurpación y hasta una profanación si quieres. Pero, bajo los robles o los pinos, allá está la tierra nuestra; tan nuestra, para mí, con unos o con otros árboles, tan nuestra con un sembrado de maíz como con una pradera de trébol.

BETILLUN.- Podrías decir lo mismo hasta de los caseríos, no tan antiguos como muchos creen sobre nuestra tierra; del juego de la pelota...

ORTZARGJ.- Y, ¿por qué no? Cuando se piensa para caracterizar a una raza milenaria como la nuestra se recurre a la boina que apenas se remonta a lo tiempos de Zumalacárregui...

BETILLUN.- Vas viniendo a mi terreno, Ortzargi. Hay en la patria mucho que cambia. ¿Y sabes la ventaja que nos llevan los que viven en ella? Pues que viven esos cambios, los asimilan naturalmente y están, por tanto, siempre en disposición de actuar a tono. Nosotros, en cambio, empezamos por no darnos cuenta de lo que nos hemos despatriado a fuerza de vivir en climas extraños, y, encima de eso, tampoco nos apercibimos de lo que allí los años han ido imponiendo con su curso implacable. Te aseguro que si no tomas en cuenta estas cosas el choque con la realidad te hará perder tu eterna sonrisa.

ORTZARGI.- Pero no todo cambia. Tú mismo declarabas que hay en la patria valores perdurables.

BETILLUN.- Claro que los hay. ¿Por qué crees que se me van los días embebecido en el recuerdo de la tierra?

ORTZARGI.- Me lo figuro...

BETILLUN.- Por que ella nos hizo, Ortzargi. La tierra, aquella tierra, y el mar —no olvidemos nunca aquel mar— hicieron al vasco. Nos fueron moldeando durante siglos, y allí siguen, siempre iguales, comunicándonos perdurabilidad con la suya que no falla. Somos de allí y sólo allí somos plenamente lo que somos.

ORTZARGI.- Pero con ser eso algo tan entrañable hay otros valores aún más preeiosos.

BETILLUN.- La lengua, por ejemplo. Porque ella en todos los casos es algo que si empieza por ser producto del pueblo que la habla, se convierte a la postre en cauce y molde del pensar y sentir de ese mismo pueblo. En ella encontrarás los trazos más salientes de su espíritu junto a mil reminiscencias de sucesos grandes y pequeños que determinaron su vivir. 

ORTZARGL- Eso en todos los casos. Y en eí nuestro aún más, si cabe. Porque al ser idioma tan peculiar y distinto, claro está que se trata de un tesoro no compartido que nos define como ninguna otra característica.

BETILLUN.- Me haces recordar lo que una vez oí al gran artista Te-llaetxe que acaba de írsenos a gozar de la luz que nunca se extingue: que él, como pintor, había procurado aprender bien el euzkera, porque no concebía que ignorándolo se pudiera dar genuina expresión al rostro de un auténtico vasco.

ORTZARGL- A eso llamaría yo saber conjugar el arte con la patria.

BETILLUN.- Así es. Pero no olvidemos el otro elemento de perennidad nuestra; la sustancia racial.

ORTZARGL- Cuidado, Betillun que estoy viendo asomar a Hitler.

BETILLUN.- El, como todos los grandes extraviados, tanto o más que un propalador de mentiras, era uno que sacaba de quicio grandes verdades. Y ésta de la sangre es una de ellas. Bien que un expósito se empeñe en no dar importancia a la genealogía, pero para un bien nacido ello será siempre algo fundamental. Más que suicidas seríamos los vascos si adoptáramos el criterio de los expósitos.

ORTZARGL- Cierto, Betillun. Y estamos en momentos en que será poco todo lo que hagamos en defensa de la estirpe.

BETILLUN.- De ella y de su expresión espiritual que es el idioma. ORTZARGL- Y de ambos sobre la tierra.

BETILLUN.- Si, Ortzargi, en todas partes, pero ante todo sobre aquella tierra. La que dio sustancia de eternidad a nuestra raza y ecos de perennidad a nuestro verbo. Porque una y otro verán truncados su limpia carrera de siglos si seguimos consintiendo en esa profanación del patrio suelo que nos va convirtiendo a los vascos de hoy en día en huéspedes molestos en nuestra propia casa.


Vicente Amezaga Aresti

Euzko Gastedi, Caracas, Febrero de 1958


https://www.scribd.com/document/474426213/Un-Dialogo-de-Emigrados-Vicente-Amezaga-Aresti


Compilacion Edicion y Publicacion

Xabier Iñaki Amezaga Iribarren

Comentarios